miércoles, 3 de febrero de 2016

LA CÁMARA DE COMERCIO DEL ESTADO BOLÍVAR


Data del 5 de febrero de 1900, seis años después de haberse fundado la Cámara de Comercio de Caracas (1894) seguida de Maracaibo, Puerto Cabello y Valencia.

La Cámara de Comercio e Industrias del Estado Bolívar data del 5 de febrero de 1900. Para este año final del siglo diecinueve, Ciudad Bolívar concentraba toda la actividad comercial e industrial del llamado Estado de Guayana y los Llanos.
Entonces tenía 25 mil almas, equivalente a la mitad de la población total de una región circunscrita a un territorio realmente inmenso, pero escasamente poblado; ingentemente rico, pero inexplorado, sin explotar e incomunicado. El Estado de Guayana carecía de carreteras, apenas caminos para las bestias y carros tirados por bueyes.  La vía de comunicación más fluida era la fluvial. El tejido hidrográfico de Guayana permitía una navegación tardía, pero efectiva y alucinante.  Basta con decir que la hoya del Río Padre, el Orinoco, abarca a lo largo de su recorrido de 2.063 kilómetros, una superficie de 880.000 kilómetros cuadrados y termina desembocando en el Atlántico, lo cual le ha permitido desde la época de la colonia, comunicarse  con  puertos importantes del mundo.  Para la navegación por el Orinoco se contaba con una buena línea de vapores, aparte de chalanas, falcas y veleros.  
Para 1900, el Comercio de Ciudad Bolívar tenía relaciones de importación y exportación, con los principales puertos marítimos de Venezuela, Trinidad, los Estados Unidos del Norte y puertos fluviales de Inglaterra, Francia y Países Bajos.  La Zona de influencia del puerto fluvial de Ciudad Bolívar eran Los Llanos y toda la Guayana.  El tráfico de mercancías importadas iba desde  aquí hasta donde la navegación y los caminos hacían posible su traslado. Como contrapartida se equilibraba la balanza exportando ganado vacuno, cueros, sarrapia, dividive, caucho, maderas, y oro que era para Venezuela el único sector minero importante antes del desarrollo de la explotación petrolera.
Los principales clientes de estas compañías navieras eran las casas mercantiles de Blohm, Dalton, Spricke C. Scherling, W. Kukn, Montes & Monch, José Boccardo, José Afanador, Pedro Liccioni, Salomón Khazan y Vicentini, entre otros.     
         Como vemos, no aparece la poderosa  Casa Mercantil Dalla Costa hijos, la cual estuvo dominando el mercado desde tiempos de la Colonia.  Esta había sido declarada en quiebra por el Juzgado en lo Civil y Mercantil, el 6 de febrero de 1896, pero sobrevivía para 1900 la casa mercantil de Georg Blohm, quien fue socio de Juan Bautista Dalla Costa, el veronés, que se instaló en Angostura en 1814 y se casó con una hermana del General Carlos Soublette.
Georg Friedrich Blohm, nacido en la ciudad de Lübeck, llegó a la Angostura del Orinoco en 1839, procedente de la danesa isla de San Thomas donde trabajaba como empleado de la firma Overmann. Durante su permanencia en la isla, hasta 1829, Georg Blohm obtuvo útiles experiencias y conocimientos prácticos.  Reconoció que con éstos podría establecerse en tierra firme y que sería posible con ellos hacer negocios ventajosos.  Tal fue el motivo de su separación de Overmann y de su escogencia en tierra firme del pueblo de Angostura que entonces era próspero.  Aquí en Angostura se asoció con Juan Bautista Dalla Costa, quien lo apreció altamente competente, muy confiable, lo cual le valió para ganar valiosas relaciones, tanto dentro del país como fuera del mismo.  Sin embargo, en 1834, Blohm se separó  de Dalla Costa, adquiriendo el compromiso de no instalar, dentro de los próximos diez años, ningún negocio competidor ni de otro tipo en Angostura.  Ese año viajó a San Thomas y se casó con la joven Ann Margaret, hija del Juez de Paz de la isla.  Seguidamente se radicó en La Guaira, donde se convirtió en socio de la casa Overmann en La Guaira y Puerto Cabello.
En 1844, se cumplió el décimo aniversario de la firma del acuerdo con Dalla Costa en Angostura, año en que el comercio de Guayana había adquirido un gran desarrollo, de manera que no lo pensó dos veces y volvió a Angostura, esta vez para asociarse con la firma de su compatriota Adolfo Wuppermann, primer cónsul de las ciudades hanseáticas en Angostura, designado en febrero de 1838. Además de cónsul tenía un comercio de importación y exportación y estuvo como tal hasta 1857 cuando se ausentó de la ciudad.  A partir de entonces se sucedieron en el consulado Henrich Krokn, L. F. Blohm (hijo de Georg) y Adolph Henrich Wappaus, quien llegó a Guayana desde Hamburgo para trabajar en la casa mercantil de Georg Blohm en Ciudad Bolívar. 
         La importancia comercial de Angostura era tal que alrededor de quince consulados y viceconsulados tenían sede en la ciudad.  La red del Orinoco y sus numerosas ramificaciones conectadas a la cuenca amazónica, permitía a las firmas mercantiles  de Angostura comerciar con un territorio muy amplio, cuyos frutos eran exportados a Europa.  De otra parte, los territorios de los Llanos, hasta los Andes, con todos sus pueblos y ciudades, constituían un extenso mercado para las mercancías europeas.
Después de Angostura, Blohm extendió su gran comercio de importación y exportación hasta Maracaibo, Valencia y Barquisimeto, en total siete casas, unificadas bajo la razón comercial de Blohm & Cía.  Para ello Contó siempre con sus hijos y con su talento de verdadero estrategia comercial que planeaba  desde Lübeck después de su retiro, la expansión de su comercio.
Georg Blohm, quien falleció en Lübeck en 1878, a la edad de 77 años, fue un comerciante ejemplar, de principios acendrados, ascético, austero, sencillo, y dentro de esos mismos principios éticos y morales en función de un comercio honesto, fueron educados sus hijos Georg Heinrich y Ludwin Friedrich.
Georg Blohm, después de Dalla Costa, fue el comerciante más importante que tuvo  Ciudad Bolívar y su firma la que interesó a las demás casas mercantiles de la plaza para fundar la Cámara de Comercio de Ciudad Bolívar.
Hasta el 5 de febrero de 1900 que se constituyó la Cámara de Comercio, los comerciantes de Ciudad Bolívar no tuvieron otra forma de actividad gremial que la social a través del Club de Comercio, llamada también Club de los Alemanes, que ya existía para 1868, según en el libro de Carld Geldner "Anotaciones de un viaje por Venezuela" publicado por la Fundación Cultural Humboldt. 
Las primeras Cámaras de Comercio se instalaron en las ciudades más importantes de Venezuela, empezando por Caracas, la cual data del 10 de enero de 1894 bajo la presidencia del señor H. L. Boulton.  Después vino la de Maracaibo y luego la de Puerto Cabello, Valencia y Ciudad Bolívar.
En el caso de Ciudad Bolívar, son  firmas mercantiles de extranjeros, y guayaneses con fuertes nexos en el exterior, las que toman la iniciativa.  Un año antes habían hecho importantes reuniones que no llegaron a fructificar debido a la incertidumbre y repercusiones de la revolución castrista, pero una vez estabilizado el país con el Gobierno de Cipriano Castro y designado el general Nicolás Rolando, Jefe Civil y Militar del Estado de Guayana, los comerciantes decidieron reunirse para de una vez dejar constituida la Cámara de Comercio, en los siguientes términos:
"Testigos presénciales habéis sido, de la anormal situación, que, como resultado del estado de guerra en que se encontraba la nación desde el año 1899, hemos atravesado en esta capital y los pueblos de mayores relaciones con ella, por lo cual comprendéis, que no obstante la mucha y muy buena disposición que han tenido los miembros que componen la Cámara Activa para cumplir su cometido, ésta apenas ha podido dar anotaciones de ello, en las diversas sesiones que se han celebrado.  Lamentamos bastante, ver fenecido aquel año sin que nos sea dable presentar mayor suma de beneficios producidos por esta Institución, que indudablemente está  llamada a contribuir en alto grado al desarrollo y mejoramiento del comercio y demás industrias, pero como es nuestro deber daros cuenta del desempeño de las funciones que nos confiasteis, hoy 5 de febrero de 1.900, nosotros: Blohm y Cía, Dalton y Cía, Sprick y Cía, Carlos F. Scherling y Cía, W. Kukn y Cía, Montes & Monch, José Boccardo y Cía, José Afanador, Pedro Liccioni, Salomón Kahzan y Viccentini y Cía, nos hemos reunido en sesión extraordinaria para constituir definitivamente la Cámara de Comercio del Estado Bolívar".
Dos días luego vuelven a reunirse para designar la Junta Directiva.   El diario El Anunciador del día 8 informa que la primera Junta Directiva quedó integrada por L. Brokman, de la Casa Blohm, en calidad de Presidente; Merino Palazzi, Primer Vicepresidente; Roberto Henderson, Segundo Vicepresidente; José Frustuck, Tesorero;  José Afanador, Vocal y Tomás Machado Nuñez, Secretario.  Inmediatamente después, la Directiva  solicitó al Gobierno reconocimiento de la personalidad jurídica de la Cámara, el cual le fue otorgado y publicado en la Gaceta Oficial No. 54 del 22 de abril de 1900. 
La Cámara venía funcionando normalmente hasta que estalló la Revolución Libertadora, con profunda incidencia en el Estado, hasta el punto de que fue Ciudad Bolívar su último baluarte y en ella estuvieron comprometidos empresarios como Merino Palazzi, quien fue objeto de una medida de expulsión el 20 de abril de 1904 por decreto de Cipriano Castro, pero en el curso de una visita del mandatario a Ciudad Bolívar, accedió a una solicitud del comercio para que suspendiese los efectos del decreto. 
A raíz de la sangrienta Batalla de Ciudad Bolívar, dada en julio de 1903, la actividad gremial, incluyendo la de la Cámara de Comercio, estuvo paralizada, pero el 27 de junio de 1913, previa invitación de los señores Blohn y Cía. Se reunió en los salones del Club de Comercio, un grupo de comerciantes de la plaza para constituir de nuevo la Cámara de Comercio.  La directiva quedó presidida por  Max Paschen y como principales G. Barnewitz, Pedro Vicente Echeverría, José Aquatella y W. D. Handerson.  Suplentes: Virgilio Casalta, H. Matthison, Julio Tomassi, G. Wenzel y Juan Call.
Entonces la Cámara de Comercio se amparaba en el Código de Comercio dictado en 1904, que reglamenta por primera vez la actividad de las cámaras de comercio atribuyéndoles la facultad de asesorar en asuntos legales y administrativos, la de procurar mantener la armonía entre capital y trabajo y redactar certificados de origen de mercancías nacionales.
Las Cámaras de Comercio continuaban siendo voluntarias e independientes, aunque legalmente reconocidas por el Estado; no obstante, su poder de influencia dejaba mucho que desear debido al sistema de gobierno imperante.
Aún después de la Dictadura de Juan Vicente Gómez que concluyó con su fallecimiento en diciembre de 1935, la actividad gremial de los empresarios guayaneses era prácticamente nula debido al intervencionismo estatal, consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, que llevó al Gobierno Nacional a elaborar una lista negra en la cual estaba la Casa Blohm. Precisamente, en 1944, debido a la crisis comercial producida por la Guerra y  el creciente intervencionismo oficial,  la Cámara de Comercio de la Guaira propuso la creación de un organismo nacional que agrupara a todos los empresarios para enfrentarse al Estado y lo lograron.  Así nació Fedecámaras (Federación de Cámaras de Comercio y Producción) fundada por 21 cámaras  que representaban a los cuatro sectores más fuertes de la Venezuela de entonces: comercio, industria, ganadería y agricultura.
Fedecámaras modernizó la mentalidad del empresario venezolano y le insufló bríos para la lucha en función del desarrollo económico e industrial en contra del intervencionismo.  En esta onda, la Cámara de Comercio de Ciudad Bolívar tuvo un despertar significativo como gremio de presión pública durante la Junta Militar de Gobierno y sucesivo mandato de signo totalitario del general Marcos Pérez Jiménez.  Despertar que comenzó en 1952 con la Presidencia de don Natalio Valery Agostini.
Don Natalio Valery permaneció en la Presidencia de la Cámara durante tres períodos seguidos (1953-1957), tiempo durante el cual llevó a nivel nacional la voz cantante a favor de la Siderúrgica, el Puente sobre el Orinoco, Dragado, Banco Guayana, Hotel Bolívar y la Aduana que entonces había la intención de radicarla en Puerto La Cruz.
Le siguió Federico Mass Ferrer (1957-1958) sustituido por Carlos Berrizbeitia Martínez, quien estuvo dos períodos seguidos (1958-1960). En el curso de su gestión la Cámara de Comercio reformó los Estatutos del 53 y dictó un Reglamento.
Luego volvió a repetir don Natalio Valery seguido por Abdénago Arjona Jugo, quien estuvo dos períodos (1964-1966), seguido por Federico Mass Ferrer, en un segundo mandato (1966-1967).  Para ese entonces la Cámara contaba con 179 afiliados.
Para el período 1967-1968 fue presidente, el Dr. Ramón Castro Mata, electo por unanimidad, quien prometió promover y lograr, como en efecto, sede propia para la Cámara de Comercio. Entonces, las relaciones entre las Cámaras de Comercio de Ciudad Bolívar y la de Caroní, presidida por el profesor Vigilio Sarti, estaban muy tirantes debido a la pugna regionalista en cuanto a la forma como el desarrollo industrial de la Zona del Hierro estaba afectando a Ciudad Bolívar, por lo que hubo de intervenir una Comisión de Fedecámaras, hasta lograr normalizar la situación.  De esa reunión de conciliación salió un acuerdo conjunto de ambas Cámaras para encarar de inmediato en forma conjunta la internacionalización del Aeropuerto de Ciudad Bolívar y transporte de carga y mercancía directamente importada, lo cual se consideraba factible por las ventajas funcionales del aeropuerto y  disponerse de un personal de Aduana que había mermado sus actividades ordinarias debido a la paralización del tráfico fluvial de barcos.
Otras de las cuestiones acordadas para encararse de inmediato fueron la construcción de la autopista Puerto Ordaz - Matanzas - Ciudad Bolívar a objeto de vincular más el progreso industrial de la Zona del Hierro con Ciudad Bolívar; la puesta en funcionamiento del muelle de San Félix  construido desde hacía tres años; instalación de boyas luminosas en la ruta fluvial Puerto Ordaz - Ciudad Bolívar a fin de permitir la navegación nocturna; dotación de barcos adecuados para el comercio de cabotaje con el Alto Orinoco; desarrollo de la pequeña y mediana industria y conversión en sucursales las Agencias Bancarias que operaban en ambas ciudades; exoneración municipal por cinco años en pro de la industrialización.
Para el lapso 1968-1969, el Dr. Ramón Castro resultó reelecto Presidente para un segundo ejercicio. Andrés Bello Bilancieri fue el sucesor de Ramón Castro en el ejercicio  1969-70 y una de las primeras tareas de la Directiva que presidía consistió en trabajar por el discado directo tal como existía en otras ciudades menos importantes que Guayana.
Lo sustituyó Juan Alcalá  Reverón (1971-1972) y nuevamente Ramón Castro Mata en dos lapsos seguidos (1972-1974.  Bello Bilancieri volvió a hacer campaña y nuevamente resultó electo para dos períodos seguidos (1974-1976.  Bajo el mandato de la directiva que presidía se realizó el Primer Foro sobre la Faja Petrolífera del Orinoco con participación de expertos del sector público y privado, auspiciado por Fedecámaras bajo la coordinación técnica del doctor Aníbal Martínez.  Asimismo, el Foro Minero.  El primero de mazo de 1974, el Consejo Municipal de Heres decretó no otorgar patentes ni solvencias a quienes no estuvieran afiliados a la Cámara de Comercio, lo cual despertó una gran polémica, pero fortaleció gremialmente al organismo empresarial.
1975 fue un año de bonanza económica para los empresarios bolivarenses.  El comercio registró ventas mayores que en cualquier época anterior, hubo una mayor oferta de empleo y mayor rotación de inventarios.  El sesenta por ciento de los pedimentos fueron satisfechos quedando evidente la receptividad por parte del sector oficial.  Entre ellos, el plano regulador de la ciudad, saneamiento de la Laguna El Porvenir; asentamientos de oficinas de la CVG en la capital, red de cloacas, construcción de la autopista Matanzas - Ciudad Bolívar, eliminación de las loterías, desarrollo fronterizo Santa Elena, eliminación de la Colonia de El Dorado, Instalación del Banco Hipotecario.
De 1976 a 1979 - tres períodos- una directiva presidida por el ingeniero Alberto Mancini tuvo en sus manos las riendas de la Cámara de Comercio, seguida igualmente durante tres ejercicios (1979-1982) por Jhan Baikoglu.  Después vino el ingeniero Manuel Antonio Guzmán Gómez (1982-1983); Mario Manzano (1983-1984), Jorge Azis (1984-1985) y Ezio Rampini, quien ejerció la presidencia durante cuatro períodos (1985-1989) y se empeñó en darle a la Cámara por sede el edificio actual levantado sobre los predios del antiguo inmueble adquirido durante el ejercicio de la directiva presidida por el Dr. Ramón Castro Mata.  Esta edificación fue inaugurada en noviembre de 1987, integrada a la Plaza Antonio Lauro de la avenida Táchira.  Consta de dos plantas y auditorio para 300 personas y fue construido y equipado a un costo de siete millones de bolívares conforme a diseño de la arquitecto Ana Emilia Sanoja y proyecto del ingeniero Antonio Lapadula.
Entre 1989 y 1990 ejerció la presidencia de la Cámara,  Bahjet Cavan, seguido de Guillermo Santiago Ferreira (1990-1992) bajo cuyo mandato se reformaron los Estatutos para alargar el período a dos años. Vinieron luego Héctor Barrios (1992-1994),  y Jorge Aziz, electo para un segundo período.  Jorge Aziz, virtualmente es el miembro de la Cámara que mayor tiempo ha permanecido en cargos de dirección -30 años.  En noviembre de 1999, los comerciantes, por enésima vez, fueron a elecciones para escoger a los hombres que regirían los destinos de la Cámara a partir del año 2000, tal como hacía una centuria correspondió al señor Brockmann.
Tras de un receso voluntario, tocó a Ezio Rampini el puesto de la presidencia y  en el acto de juramentación y toma de posesión de la Junta Directiva electa, reiteró su calidad de "soldado a la orden de la Cámara, dispuesto a tirar de la carreta".  Por supuesto, ya virtualmente en una región distinta en razón de un país distinto que estrenaba una Constitución novedosa, y que ignoraba de qué manera podía ésta repercutir  en el comercio. De todas maneras se era optimista al interpretarse que sería  para evitar que  el comerciante se desviara de su moral llevando un producto del sitio donde abunda a donde se paga  más caro.  En síntesis, lograr que el mejor caballero de la ciudad sea el comerciante honrado.  Un interés obviamente muy noble que venía a coincidir con la filosofía empresarial de Georg Blohm, impulsador de la Cámara de Comercio, quien entre sus principios éticos y morales sostenía que:  "aún sin tomar en consideración que una vida dentro de la abundancia ataca la salud, se debería utilizar el tiempo y el dinero con preferencia, allí donde tenga mejor uso, de una manera muy honorable, es decir, en el servicio al prójimo".

El 8 de noviembre de 2004 hubo nuevas elecciones.  Resultó electo Presidente para el lapso 2004-2006, Georgios Gianicopulos, con 177 votos frente a la Plancha 1 liderada por Leopoldo Méndez que obtuvo 92 votos.  Apenas pudo Georgios dirigir la Cámara durante cinco meses y 20 días, pues falleció a causa de un accidente de tránsito sufrido el 29 de abril de 2005 en la autopista Puerto Ordaz-Ciudad Bolívar.  Lo suedió su amigo el Vicepresidente electo, Juan Zakur.

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