sábado, 2 de enero de 2016

ANTIGUAS ESQUINAS DE CIUDAD BOLÍVAR


La Ciudad antigua empezó con siete calles y a medida que se iba extendiendo resultaron las equinas de los inmuebles más precisas como puntos de referencia para descifrar la nomenclatura.  En Caracas fueron tan populares las Esquinas como en Ciudad Bolívar, por lo menos hasta mediados del siglo veinte.  Pero había una diferencia.  La de Caracas correspondía a una nomenclatura de costumbre oficializada, mientras que la de Ciudad Bolívar era circunstancial y correspondía a la importancia de la familia o personaje como de la tradición del establecimiento mercantil.

Las primeras calles y arrabales de la ciudad fueron: Calle de la Muralla (Orinoco y Alameda), Calle del Gobierno (Constitución), Calle de la Iglesia (Calle Bolívar), Calle Principal (Venezuela),  Calle La Paciencia (Igualdad), Calle Nueva o de Las Orozco (Libertad),  Calle del Espejo (Boyacá) Calle San Cristóbal (Carabobo) Calle Babilonia, Calle de la Tumbazón (Santa Ana) Arrabales: El Retumbo ( Dalla Costa), El Temblador,  El Zanjón,  La Zapoara y Perro Seco.
A medida que la ciudad fue creciendo, al habitante le resultaba más paráctico orientarse por las esquinas, casi siempre ocupadas por establecimientos comerciales.  Así surgieron y se hicieron populares laEsquina de Pedro Liccioni, asociada a una fábrica de pasta alimenticias y a un negocio de ferretería, donde laboraba un obreraje mixto que debía ser productivo y puntual para salvarse de aquella sentencia de Don Pedro: “Mira hijo, yo no le digo que se vaya, sino que ya no lo necesito”.
            Esquina de la Casa Blohm, uno de los comercios de importación y distribución importantes de la ciudad. Los Blohm, procedentes de Hamburgo, se instalaron aquí el siglo pasado y adicionalmente fabricaron velas con las cuales se alumbró toda la Guayana y Sur de Venezuela.
            Esquina del Casino de Tomasi, lugar que sirvió de reunión a muchos comerciantes de la cuadra, entre ellos, Ramón Aguilera,  vendedor de insumos para la ganadería; José Bianchi Natera, que vendía electrodomésticos; Juan Casalta, de la Comercial Casalta, distribuidora del whisky Caballo Blanco y Víctor Salicetti.
            Esquina Club de Comercio, a donde concurría para tertuliar y recrearse la clase bolivarense afortunada. Se daban aquí elegantes y sonadas bailes animados por prestigiosas orquestas.
            Esquina de Bezara, nombre tomado del negocio destinado a la venta de telas, propiedad de Felipe Bezara, libanés amable que utilizaba una frase característica en función de sus ventas: “Pase adelante armano”.
            Esquina de la Cárcel Vieja, debe su nombre al hecho de que allí desde la época del Gobernador Manuel Centurión funcionó la Cárcel Pública de la ciudad hasta la década de los 50 que se construyó la actual de Vista Hermosa. Esta Cárcel Vieja fue famosa durante los tiempos del gomecismo. Restaurada por al CVG, funciona en ella el Museo Etnográfico de Guayana.
            Esquina de Boccardo, debe su nombre a José Boccardo, empresario italiano que empezó de la nada, como caletero del Puerto de La Guaira. Pionero de la industria del calzado en Venezuela y quien desde el Centro extendió sus tentáculos empresariales hasta Ciudad Bolívar y El Callao. La familia Boccardo, especialmente Humberto Boccardo, estuvo últimamente vinculado al comercio de ferretería.
            Esquina de Haddad, Respondía a la firma comercial del mismo nombre. Salvador Adad fue uno de los primeros en modernizar su establecimiento en el Paseo Orinoco, separado de la Esquina de Boccardo por la Calle Libertad. .  Contiguo a Haddad estaba Carlos Carranza y luego Salvador Godoy
            Esquina del Royal Bank, Allí funcionó hasta no ha mucho el Banco Royal of Canadá que ahora adquirió la nominación de Banco Internacional. En la parte alta operaba la Academia Politécnica Bolívar donde se estudiaba secretariado comercial y en la acera se cuenta que atracaban las curiaras durante las grandes crecidas del Orinoco.  En 1955 el Gerente del Banco era el canadiense Bobby Handerson y el contable  Francisco Abolio, quien luego paso a ocupar el lugar de Handerson. Después de la Academia estaba la tienda de Anita Ramírez que vendió en 1958 a Jorge Aziz, quien le puso el nombre de “La Gran Parada”
            Esquina Guevara Coll.  Así popularmente se conocía el inmueble construido a finales del siglo diecinueve por una Familia Grillet asentada en Angostura desde los tiempos de la Colonia  y que fue siempre arrendado para comerciantes, entre ellos, Von Büren dueños de una platería.  El inmueble de dos plantas, entre el actual Paseo Orinoco y la Calle Dalla Costa conserva aún en el hierro forjado de sus balcones el apellido Grillet, apelativo de una familia relevante de la ciudad cuya categoría y buen gusto se puede inferir del estilo arquitectónico del inmueble de bellísimos balcones adornados con arabescos de hierro forjado. En lo alto de la Esquina todavía se ve un antiguo reloj alemán de Von Buren que tenían allí un Taller de Joyería y Relojería.  En 1918 funcionó el negocio de Luis Machado llamado “La Fuca”.
Esquina La Galia, entre calles Orinoco y Piar. Antes llamada Esquina Dalton porque a casi todo lo largo de la calle Piar Dalton & cia tenía su establecimiento mercantil.  Aquí J. A. Ginestra construyó un inmueble con la esquina semicircular en el cual instaló un botiquín con ese nombre de “La Galia, que recuerda el dominios de los celtas y que ocupaba una buena parte de lo que es hoy Francia.  Finalmente la tienda La Belleza.  Al lado estaba la  sucursal del Banco de Venezuela y contigua a éste la Agencia Chevrolet de Tomassi, gerenciada por Luis Ginestra, casado con una hermana de éste llamada Lilina Tomásis.  Este amplio local fue demolido para la construcción del Pasaje Bolívar.  Entre La Belleza y el Banco de Venezuela funcionaba el establecimiento comercial de Ramón Antonio Aular.  En la calle Piar estaba el depósito y venta de la cerveza Heineken a cargo de Nassib (Nassibito) Rassi, quien tenía como asistente a Juan Genatios (Gallo Guindao).  Mucho antes de llamarse la Calle Piar era conocido como el Callejón Dalton y en ella estaba la entonces famosas Herrería de Humberto Bates que construía y reparaba coches tirados por caballos y mulas.
            Esquina Mi Bar, entre las calles Roscio y Orinoco, atendido por Atahualpa Rivas empleado de José Valery.  Aquí había licores de la más variada clase además de helados y platos ligeros. El negocio instalaba mesas sobre la Isla ancha del Paseo donde por supuesto se disfrutaba mejor el refresco y la cerveza, especialmente en tiempos de desfiles y retretas.  Actualmente en la esquina está un Café Lunch.   Cuando falleció José Valery en Caracas, Atahualpa abrió el Bar Cirnos cerca de la Aduana, inspirado el  nombre de un barco de Merino Palazzi.
Esquina de Las Américas, también entre las calles Roscio y Orinoco, hacia el Este. Donde por muchos años estuvo la tienda de don Federico Max Ferrer, coleccionador de orquídeas y monedas, espontáneo y generoso. Presidente de la Cámara de Comercio y Presidente también del Rotary Club, desde donde inició una campaña para socorrer a don Tomás Rivilla el día en que lo atacaron de nuevo los cohetes. Los cohetes que no pudieron quemarlo en la Navidad de 1965, lo alumbraron en la navidad de 1994, al cruzar la última Esquina del Empíreo. Actualmente la tienda Sark´s.
            Esquina de Félix Valery, calle Piar, esquina Este.  Representante de varias líneas de licores importados, entre ellos, el Brandy Henessi y el  Whisky Adams.  Félix Valery, al igual que su hermano José Valery, era oriundo de Francia, casado con Norsa Garay.  Tuvo cuatro hijos.  Actualmente en esa esquina está la tienda “Time Store”
Esquina Delta de la Cervecería, Estaba frente a Mi Bar y tenía tanta clientela como el de Atahualpa Rivas, especialmente consumidores de la “Pilsen Princesa Bolívar” fabricada por la Nueva Cervecería de Ciudad Bolívar fundada en 1912 Andrés Juan Pietratoni y Luis Guervara. También sacaba sus mesas afuera, a la Isla del Paseo, donde solía sentarse el doctor Hilarión Núñez, de sombrero y bastón, tres horas largas sin consumir un trago. Era uno de los abogados querellante de esa época de Rendón, Sánchez Afanador.
            Esquina del Hijo de la Noche, actual Almacenes Italia, allí estuvo un Restaurante propiedad de Calixto Silva, quien implantó el horario nocturno corrido, lo cual le valió en la voz del pueblo, el título poético de Hijo de la Noche.  Esquina oeste del Cine América, donde hoy está un centro de comunicaciones de la CANTV.  (Calle Urica)
            Esquina del Cine América. Lo fundó en 1914 el empresario  José Inés Velásquez y lo estrenó con la película Los últimos días de Pompeya. En este inmueble funcionó  la Aduana Vieja.  Se trata del primer cine estable que tuvo la ciudad y que llenó por mucho tiempo el vacío del Teatro Bolívar. Ahí, en tiempos del cine silente, los músicos bolivarenses animaban el espectáculo con sus instrumentos de cuerda y viento.  Allí tocaban los maestros Tamayo, Requesens, Columbus, Nicanor Santamaría. Jesús Soto pintaba aquí los cartelones cuando el administrador del cine era el gordo Joaquín Echeverría. El cine después pasó a manos de Blanca Arismendi de Parra, residenciada en Caracas  y lo heredó su hijo el ingeniero Alberto Parra Arismendi, quien murió víctima del cáncer.  Finalmente el inmueble fue adquirido por el Señor Abud, bajo cuya posesión se incendió y fue posteriormente restaurado bajo la supervisión de la Oficina del Centro Histórico.
            Esquina de la Planta, Entre el Paseo Orinoco y la calle Maturín. Aquí se hallaba antes la Planta Eléctrica, desde 1910, combustionada con carbón antracita, atormentando los oídos de la ciudad durante las 24 horas, luego fue sacada a la avenida Germania para dejar el inmueble a la Gerencia y demás oficinas administrativas, incluyendo el establecimiento.  El inmueble fue el primero edificado en la ciudad de concreto armado y techo de armadura de hierro, diseñado por el ingeniero Abrahan Tirado, promotor y fundador de la C. A. Electricidad de Ciudad Bolívar que cedió mediante la constitución de una Compañía cuyo primer Presidente fue el empresario Virgilio Casalta, segudido en Vicepresidencia de Abraham Tirado y como Tesorero Pedro Vicente Echeverría.  Secretario Wencslado Monserrate Hermoso.  La Compañía se constituyó el 22 de octubre de 1910 y la Luz eléctrica se inauguró el 11 de julio de 1911.
            Esquina de Manuel Croney, Estaba separada de La Electricidad por la calle Maturín. Operaba ahí el señor Manuel Croney con su popular LASA, una línea autobusera que según su eslogan enlazaba a toda Venezuela, pero que al parecer sólo cubría la ruta Ciudad Bolívar-Caracas, viceversa.
            La Fosforera, en calle La Alameda, un poco más abajo de la planta eléctrica.  La fábrica se llamaba  “De Patroni”, Los fósforos se vendían en una cajita redonda de madera con raspador de lija en el fondo.  Luego estuvo allí la fábrica de posicle de Rafael Cabrera y un pilón de maíz de Reinaldo Mariani.
            Esquina Lucetti. Correspondía a la Fuente de Soda Lucetti, por unos cuantos años centro de esparcimiento de la ciudad. Ofrecía toda una gama de sabores en helados que imantaba a los enamorados.  En 1951 esta Fuente de Soda estaba bajo la administración de Sergio Saltini y solía presentar al barítono guayanaés Ramón Márquez. (Esquina hoy del Banco Mercantil –Calle Zaraza)
            Esquina de Capella. Al costado de la Lucetti, apenas separado por la calle transversal, estaba el establecimiento comercial de José Rafael Capella Martínez destinado a la venta de víveres en general.  Actualmente funciona allí una ferretería y en la parte alta estuvo la PTJ en tiempo de Guzmán Vera.
            Esquina Club de los Amigos, Otrora sede del Automóvil Guayanés de Ramón Castro Mata y actualmente la tienda del señor Jorge Batta. Era esa edificación un verdadero Club de Amigos para la tertulia, la partida de dominó y hasta para pactar negocios. También funcionó allí el Almacén Americano, por su nombre original era “La Esquina del Club de los Amigos”.
Esquina de la Coca Cola.  Calle Orinoco frente a la Aduana.  La Compañía fundada por don Natalio Valery se llamaba “Embotelladora Orinoco” y fue inaugurada el 9 de enero de 1950.  La Caja de 24 botellas costaba entonces cuatro bolívares.  Su primer Gerente, el bachiller Noel Valery, debió hacer curso de un mes en Curazao patrocinado por los dadores de la franquicia.  La abandonó en 1964 para asumir la presidencia municipal, entonces quedó el de gerente el economista Roberto Arreaza seguido de Alberto Palazzi y finalmente León Guevara Enet.  Antes fue la Cola Azanza.
 Esquina de La Pureza, hoy esquina de la Farmacia Castro. Lo de Pureza no le viene por las ingenuas parejas de enamorados que visitaban una Placita contigua llamaba Plaza del Amor sino porque en ese sitio estaba la fábrica de un aromático café, al que su fabricante Antonio Levanti le puso el nombre de Café La Pureza.
            Esquina San José. Respondía al nombre de la calle transversal y a la pulpería de don José Sebastiáni, a quien los parroquianos tenían por cicatero, pero simpático el hombre, cortejador y alegre. Inventó un juego llamado el “espadón”, que le permitía poder chequear al empleado para ver si se llevaba algo a la hora de cerrar el negocio.
El Puerto de los Cocos.    Antiguamente se llamaba así la parte del puerto comprendido entre la Esquina de Liccioni y el Mercado porque en ese trayecto existían cocales.  Anteriormente se llamaba La Muralla.  Atracaban allí embarcaciones que navegaban para el Apure y en la pare de abajo los que navegaban para Trinidad y La Guaira.  La Compañía  de Navegación La Estrella Roja tenía sus oficinas en la Casa Beco.
            El Mercado Principal. No era propiamente una esquina sino una punta que avanzaba hacia el Río. El Mercado se levantó sobre las ruinas del Fuerte San Gabriel y el viejo Acueducto de la ciudad. Era un Mercado alegre, bullicioso, mañanero y pintoresco, donde también Tomás Rivilla tuvo su puesto de venta que la picota del urbanismo de la sociedad industrial sumió en una derrota casi continua, con olor a pólvora.
La Carioca. Antes de llegar al  Club Náutico, al lado de la Capitanía de Puerto, está el Mercado de la Sapoara, sector de La Carioca, que es el sitio más popular de Ciudad Bolívar. Turistas, viajeros y gentes de todos los estratos convergen allí,  desde que amanece hasta que comienza a declinar el Sol, para degustar los típicos platos de la fauna orinoquense. Dispone de 14 restaurantes, 14 puestos de venta de verduras y frutas fresca, 12 puestos para la venta del pescado y otros para artesanía, abastos, ferretería, hielo y amplio estacionamiento.

Calle Venezuela
Esquina del Restaurante de Veliz Ponce
De esas esquinas la más popular durante un tiempo fue la Esquina del Restaurante de los Hermanos Veliz Ponce, entre calles Venezuela y Roscio, donde hoy está el Centro Comercial Bolívar.  Luego se mudaron para donde está ahora el yate Dorado. Los Hermanos Veliz Ponce eran coreanos, muy amables, muy solícitos, comida popular y barata.  Entre la esquinas de Veliz Ponce y la 30 Llaves se levantó el Grupo Escolar Estado Mérida en 1944, justamente sobre los escombros de la Ciudad Perdida.
Esquina 30 Llaves
En 1900 se hallaba allí la Tintorería de Maximiliano Rodríguez y en 1910 el Club Apolo que después fue mudada a Santa Justa.  La Cuadra recibía igualmente ese nombre de 30 Llaves porque a lo largo de ella, entre las calles Piar y Miscelánea (Dalla Costa) había treinta negocios protegido por grandes puertas de maderas con cerraduras antiguas y manojo de llaves descomunales.  En la esquina opuesta estaba el Café España.  Al lado de la esquina Treinta Llaves estaba El Luchador de los Hermanos Suegart.  En esa esquina está hoy la Zapatería El Coloso y en la diagonalmente opuesta estuvo el Depósito de sal del Gobierno  Existió también en  las inmediaciones el Barrio Treinta Llaves llamado después la Ciudad Perdida.
Esquina del Café España.
En Ciudad Bolívar existió un establecimiento muy animado, humorísticamente visto como una “segunda instancia” donde casos judiciales que se trancaban y enredaban en los tribunales podían encontrar allí su más conveniente solución.
            Esquina del hebreo.  Al frente oeste del Café España, un hebreo de apellido Garay tenía una tienda mixta, pero a esa  Esquina del hebreo quien le daba connotación era  Pedro Montes que estaba al lado con su comercio llamado “Salón Columbia” que vendía rockolas y luego se cambió para el ramo de ferretería.  El vivía en la parte alta del negocio y  en su tiempo mozo se destacó como novillero en el Circo Monedero, era un personaje singular con pantalones de tiro y un tic de mano golpeando un costado de la barriga.  Cuando tuvo carro por primera vez, aquello era una tragicomedia para pasar una esquina.
Esquina de la Botica Vargas. Era la esquina norte opuesta al Café España, adquirida al señor Bilancieri por el hermano de Jorge Azis para instalar el actual Almacén La Trinidad.  La Botica Vargas  vendía la infalible Crema del Doctor Auché indicada contra las manchas de la viruela.  Zarzaparrillas y píldoras del Doctor Bristol se apreciaban como remedios soberanos para el hígado y la sangre.  También en la Botica Vargas se ofrecía la “Panacea Espléndida” como “remedio eficaz contra el paludismo”.  La promoción publicitaria  decía que se trataba de una “combinación de varias sustancias vegetales capaz de contrarrestar los estragos del veneno miasmático en el cuerpo humano”.
Esquina de La Aduana. Entre las calles Venezuela y Dalla Costa, donde hoy está la tienda de Teodoro Sísimo, permaneció hasta los años sesenta la Casa de la firma comercial Juan Bautista Dalla Costa e hijos. Una casa de estructura colonial de mampostería y ladrillo hecha de azotea y con dos pisos hacia el Este y al Sur.  En esta casa luego de que dicha firma se declaró en quiebra fue arrendada al Gobierno Nacional para que allí funcionara la Aduana o la administración marítima del puerto de Ciudad Bolívar.  En  enero de 1896 este inmueble, a solicitud del apoderado de Antonio Jacinto Caninacci, se acordó sacarla a remate.  La Casa Dalla Costa fue declarada en quiebra el 6 de febrero de 1896 por el Juzgado de Primera Instancia en lo civil y mercantil.  En los años cuarenta funcionó allí el Comedor Escolar del recién inaugurado Grupo Escolar Estado Mérida que tenía capacidad para 600 alumnos..
Esquina de la Farmacia Unión. Esta esquina, justamente donde en 1960 se instaló la Farmacia Unión de Paúl von Büren, corresponde al inmueble de arquitectura neo-colonial perteneciente a la sucesión Machado-Liccioni.  En la parte alta funcionaba el Partido Político Unión Republicana Democrática, presidido localmente por el doctor J. M. Gómez Rengel, quien fue Presidente del Consejo Municipal durante la transición de la dictadura a la Democracia.  En la esquina sur de las mismas calles estaba la tienda de Salomón y en las otras dos la tienda del japonés Luis Ishikagua y el joyero Luis Fernández.
Esquina Welle. El 25 de noviembre de 1949, H. Welle fundó su firma mercantil y estuvo al frente de ella hasta la edad de noventa años junto con su único hijo varón Klaus y nietos.La Ferretería la instaló al principio en la calle Bolívar, luego muy cerca de la firma mercantil F. E. Salazar, gerenciada por  J. M. Sucre Ruiz (Chipo Sucre), después en la casa que hace esquina entre las calles Venezuela e Igualdad y finalmente en el Paseo Meneses en un moderno edificio y depósito, al lado del cual construyó su residencia. La antigua Casa Welle, entre las calles Igualdad y Venezuela, solamente adoptó el nombre por la solidez y proyección de la firma comercial, pero el inmueble en si era propiedad del ruso de Leningrado G. Kobritz, quien se radicó en Ciudad Bolívar tras la revolución Bolchevique.  Aquí fundo hatos y la casa de la ferretería la vendió a Aquiles López, antiguo buhonero apostado en  la acera de la Cárcel Vieja en la Paseo Orinoco.  La Casa no ha sido restaurada, se mantiene gracias a su bien consolidada mampostería, con su misma estructura del siglo pasado sirviéndole de asiento al Bazar Guaicaipuro y otros comercios.
Las Cuatro Esquinas.  Las que formaban la Botica El Águila, Panadería de J. M. Rojas y en las otras dos una Platería y una Sastrería.  El nombre viene de la Colonia y deja ver que fueron las primeras cuatro esquinas de la ciudad desde su fundación.  En el local de la Platería funcionaba la Botica Boliviana fundada en 1830 y la cual se incendió en enero de 1904 siendo propiedad de Carlos Schneider.  Allí se hospedaron los diputados del Congreso de Angostura en 1819.
Esquina de la Cruz Roja.  Entre la antigua calle La Pica (Boyacá) y Venezuela surge la esquina conocida durante los años cuarenta como de la Cruz Roja porque allí en sede propia adquirida el 26 de mayo de 1943 por su presidente Jorge Suegart y el Tesorero Jesús Manuel Lainete.  Para ello el Presidente  del Estado Gral.  Marcelino Torres García aportó 15 mil bolívares y ya en casa propia la Cruz Roja continuó la actividad filantrópica y altruista iniciada desde su fundación..  Se había iniciado en Europa el 8 de mayo de 1864 por Henri Dunant y en Venezuela el 30 de enero de 1895, bajo la presidencia de  Vicent Kennett Barrigton.  En Ciudad Bolívar se fundó a comienzos del siglo veinte y fue ella la que impartió los primeros cursos de enfermería en función de los Hospitales Ruiz y Mercedes. Debido a la pobreza del gobierno en materia de fomento y preservación de la salud, la Cruz Roja Venezolana a partir de 1919 tuvo que asumir papeles distintos a sus objetivos primarios y convertirse, como  ha sido hasta ahora, en organismo gestor de salud y de todos los problemas colaterales.  El mejor ejemplo es Ciudad Bolívar, donde desde comienzos de siglo veinte ha estado presente la institución como gestora de sanidad y asistencia social.  
            Esquina de Rafael Valladares. Una casa  ubicada entre la Santa Ana y Babilonia.  El nombre de la equina respondía al del comerciante Rafael Valladares, un gordiflón que vestía pantalón de lino y atendía el negocio sentado en una silla de madera asistido por los dependientes Darío y Elpidio, vivísimo personajes que defendían a toda costa y con honradez impecable los intereses del negocio. Vendía mercancía seca y allí en una de sus paredes estaba una pintura ingenua del fusilamiento de Piar de la cual Rafael Pineda obtuvo una copia y otra ampliada el Museo Histórico de Guayana.  Al Frente esta haciendo esquina también el Hotel San José de Miguel Ángel Pacífico, inmueble que llama actualmente mucho la atención de los arquitectos por su estilo antillano de dos plantas.
Esquina de Jorge Inatty. La Esquina de Jorge Inaty quedaba en todo el puerto de las chalanas, al fin y al cabo, él estuvo metido en ese negocio de las chalanas.  De hecho las primeras chalanas de hierro las construyeron él y Del Valle Lugo: la Inalugo y la Santa Ana.  Su negocio denominado La Flor de la Guayana expendía telas y víveres.  Importaba los famosos motores Gray Marine y anexo tenía una Bomba de Gasolina.  Él no era propiamente guayanés como tampoco Delvalle Lugo, Antonio Levanti y Alberto Minet, todos los cuales vinculados al inicial movimiento chalanero orinoquense. Inatty era de Monte Olivo, un pueblito cercano a la capital de Libia (Trípoli). Llegó a Venezuela a la edad de nueve años y de allí en adelante no supo de otra cosa que de trabajo. Se consustanció con las aguas y la tierra de Guayana y amó entrañablemente a Ciudad Bolívar, pero sin dejar de sentirse parte del mundo árabe al que nunca pudo regresar, no obstante haber conservado su nacionalidad.
           
Calle Bolívar
Esquina la Copa de Oro. Antiguo local de la Farmacia Bello, entre calles Bolívar y Libertad.  En la parte alta estuvo la Inspectoría del Trabajo y también la Oficina del INOS.  Últimamente la Galería Bicentenaria  fundada por el doctor Ramón Córdova Ascanio, actual Rector del Palacio de Jusicia.  Igualmente allí tuvo su bufete el doctor Luis Francescci actual magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. Ernesto Bello Bilancieri, farmacéutico de la Farmacia de su nombre la vendió para dedicarse al periodismo, a la administración pública, a la ganadería y finalmente lo conocimos como corredor de bienes.  Fue director de los diarios El Luchador, El Bolivarense, Presidente del Banco Guayana y de la Asociación de Ganaderos.
Esquina de  Mambrini.  Entre calle Bolívar y Libertad. Mambrini  era un viejo francés que administraba el Botiquín de Tomassi y luego el viejo Casanova lidiando gente como el Pope Gómez, don Félix Tomasi, Dominguito Maestracci, el carupanero Mandalay y tanto especimenes de la disipación y la bohemia. Finalmente era el Restaurante del chinito Gond Fung, llamado My Ha My que recogió la antigua bohemia del Café España, donde lo más popular de la abogacía discutía y arreglaba los asuntos judiciales, jugaba dominó y tomaba Whisky a dos bolívares.  Al lado de Mambrini estaba la casa del historiador Bartolomé Tavera Acosta.  Allí escribio su famoso libro “Los anales de Guayana”.
Esquina de Rivilla diagonal con la esquina del telégrafo (Casa de la Cultura), calle Igualdad con Bolívar. Al lado quedaba el Toddy Room, propiedad de José Valery, pero atendido por un costarricense conocido simplemente como Antonio, especializado en preparar Toddy y sandwuich.  Aquí llamaba mucho la atención un espejo que desfiguraba la imagen reflejada en él. El Negro Tomás Rivilla, en su esquina tenía un negocio similar pero más amplio al que tenía en el Mercado.  Este negocio se incendió en la Navidad al explotar un cohetón,  La casa no se reconstruyó y  sino que fue convertida en un vulgar estacionamiento. La Casa era propiedad de José (Joseito)  Pacífico y en ella antes de arrendarla a Rivilla, tenía su negocio.  Los muchachos lo apodaban Tarzán Peludo y cuando se lo gritaban se hacía el indiferente visto lo cual la muchacha le advertía “Es contigo Joseito Pacífico” y el reaccionaba “Eso es lo que más me arrecha”.
Esquina  “La Mejor”, del billar de Chché Salas Padrón.  Entre las calles Constitución   y Bolívar, llamada hoy Casa de la Poesía y sedes de la AEV y la Librería Kuay-Mare.  Esa esquina que también fue en un tiempo posada de la Familia Cristofini, se recuerda un hecho curioso alarmante pero que degeneró en drama mortal  Se extravió una bola de billar y el dueño responsabilizó a cinco jóvenes que jugaron de último y en consecuencia fueron denunciados y arrestados hasta que al fin apareció la bola debajo de la misma mesa de juego.  Entre los arrestados estaban Miguel Jiménez Gambas, quien al ser puesto en libertad salió directamente a enfrentar a Chaché Salas Padrón, dueño del Billar, y por añadidura empleado del Banco Royal.  Miguel arrebató el fuete a Cheché que siempre cargaba consigo y con el mismo lo agredió y otra vez fue detenido.  Enrique Salas Padrón, hermano de Cheché u guarda espalda del Presidente del estado Bolívar, Antonio Álamo, juró vengar el agravio familiar y se buscó, no a Miguel sino al Padre de éste, es decir, al General Francisco Jiménez Gambas y desde un asno que montaba le disparó a mansalva cuando transitaba por la calle Libertad, frente a la casa del médico Carlos Fragachán, quien auxilió al General sin poderlo salvar porque la herida era profundamente mortal.

La Palomera.  Entre el Paseo Gáspari y Afanador en conexión con Independencia. Al borde de una quebrada.  Se hizo popular en 1868 cuando la Guerra  de Los Azules porque fue allí precisamente donde comenzó la primera refriega entre los 60 hombres de Vicente Larosa y los azules que había desembarcado más arriba de las bocas del San Rafael. 

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