martes, 19 de enero de 2016

SOCIEDAD BOLIVARIANA

Los grandes hombres lo son porque encontraron caminos llenos de dificultades que en vez de amilanarlos, templaron el empeño por hacer posible su obra.  El camino de Simón Bolívar, por lo grande, también lo estuvo y aún, después de muerto, resultó difícil que  enemigos o adversarios removieran las piedras del odio político que habían colocado en su camino

         Ya cumplida la obra de libertad en la postrimería de su vida, Bolívar fue víctima de la ambición y el odio políticos.  Paradójicamente y con mayor fuerza lo fue en su patria Venezuela. Es posible que los separatistas venezolanos hayan tenido razón en contrariar la realidad gran colombiana que el Libertador se empeñaba en sostener, pero de ninguna manera hasta el extremo de menospreciar su obra, desacreditarlo, condenarlo al ostracismo y a la ignominia.
         Aunque después de su muerte, se negaban sus adversarios bajar la guardia. Los atemorizaba el espíritu de Bolívar, y José Antonio Páez, por no contrariar o defraudar a quienes lo secundaron desde un principio en la revuela separatista, toleró los más infortunados desafueros. Esperaba, tal vez, que la misma tierra que sepultó los restos del Libertador, sepultara también algún día el odio y la revancha, y así parece que ocurrió, pues el 9 de febrero de 1842, atendiendo a una solicitud de sus familiares, el Presidente José Antonio Páez pidió al Congreso de la República decretara honores públicos al Libertador y asimismo el traslado de sus restos de Santa Marta (Colombia) a su ciudad natal.  El 30 de abril, el Congreso dictó un decreto en ese sentido.
         Comenzaron los bolivarianos de corazón a salir de su mutismo obligado, a movilizarse para rescatar en los venezolanos la memoria del Libertador que se veía perder entre los nubarrones del tiempo. Surgió entonces la figura del hombre que fue siempre su amigo y compañero leal, el General Rafael Urdaneta, quien el 28 de octubre de 1842 proclamó la fundación de “La Gran Sociedad Boliviana de Caracas”, con el objeto de contribuir a la perpetuidad del nombre del hombre, del pensamiento y la obra de Bolívar.
         Al mes siguiente, comenzó a hacerse realidad el traslado de los restos del Libertador cuando los buques venezolanos “Constitución” y “Caracas”, bergantín británico “Albastros”, el bergantín holandés “Venus” y la fragata francesa  “Cirse”, que conducían a los comisionados, doctor José María Vargas, general José María Carreño y Mariano Ustáriz, anclaron el 16 de noviembre de 1842 en el puerto de Santa Marta.
         El cadáver de Bolívar había sido sepultado en una bóveda de la Iglesia Catedral, perteneciente a la familia Díaz Granados, y el 20, en presencia del General Joaquín Gutiérrez Posada, gobernador de Santa Marta, del Obispo de la Diócesis y de otras altas personalidades, se dio principio a la imponente ceremonia que concluyó cuando los restos fueron embarcados en el buque “Constitución”, el cual seguido del convoy, se hizo a la vela el 23 de noviembre. En diciembre llegaron los restos a Caracas y fueron depositados en una cripta de la Catedral Metropolitana.
         En enero de 1843 son los empleados y vecinos de Guayana los primeros de la provincia en manifestar su sentimiento bolivariano, solicitando al Congreso de la República, le cambie el nombre a la ciudad capital de Angostura por el de Bolívar, a fin de perpetuar la memoria del Liberador. Entre las firmas aparecen la del gobernador Ramón Burgos, la del Obispo Mariano Talavera y Garcés y Juan Bautista Dalla Costa Soublette.
         En Venezuela para entonces no había pueblo, villa, ciudad ni provincia que llevara el nombre de Bolívar; en cambio, en algunas ciudades de los Estados Unidos el nombre de Bolívar figuraba en varios lugares y la Capital de la Provincia del Chimborazo en el Ecuador ostentaba el nombre del Libertador, aparte del nombre de la República de Bolivia que lo honró en vida.
         El 7 de mayo de ese año 1843, la ciudad de Barcelona de Anzoátegui, decidió afiliarse a Caracas y fundó la primera Sociedad Bolivariana del interior, seguida por Trujillo (29 de mayo), Chaguaramos (5 de julio), Barquisimeto (8 de octubre) y Barinas (22 de octubre). 
         El 30 de mayo de 1846, el Congreso de la República, presidido por el senador Rafael Enríquez, decretó que la ciudad de Angostura, Capital de la Provincia de Guayana, se denominara Ciudad Bolívar. El decreto ejecutado el día siguiente por el Presidente de la República, Carlos Soublette, comenzó a cumplirse con todas las formalidades de ley, el 24 de junio del mismo año.
         A raíz de la muerte del General Rafael Urdaneta, ocurrida mientras se hallaba en Paris en una misión diplomática del gobierno, la Sociedad Boliviana se debilitó y ya en 1850 había cesado sus actividades.
         En 1864 es Ciudad Bolívar la que da el primer paso para erigirle una estatua al Libertador en Venezuela. La Asamblea Constituyente del Estado Soberano de Guayana decretó el 16 de junio erigirle al Libertador una estatua ecuestre en la Plaza de su nombre, pero este decreto no se ejecutó sino en octubre de 1868, sólo que en vez de ecuestre, se levantó una estatua pedestre, copia de la original del escultor italiano Pietro Tenerani que se halla en la Plaza de Bogotá desde 1846.
         El 28 de octubre de 1932 se reestablece la Sociedad con el nombre de Sociedad Bolivariana de Venezuela sobre el modelo de la Gran Sociedad Boliviana de Caracas. La modificación se debe a que el nombre había sido adoptado por la Real Academia Española y referido el término boliviano a Bolivia. Se destaca como gran promotor de este renacer, el coronel Carlos Sánchez, Director de Guerra y Marina, quien venía propugnándola desde 1930 junto con el Capellán del Ejército Carlos Borges.
         El 23 de marzo de 1938, el Presidente de la Republica Eleazar López Contreras, dictó un decreto dándole legalidad de Institución Pública Nacional a la Sociedad Bolivariana de Venezuela y resuelve sobre la convocación de un Congreso Bolivariano, el cual se reunió en Caracas el 28 de junio al 7 de agosto de 1938 bajo la presidencia del historiador Vicente Lecuna.
         El 13 de abril de 1938, por decreto del Presidente del Estado Bolívar Dr. José Benigno Rendón, fue creada la Sociedad Bolivariana del Estado Bolívar bajo la presidencia del Obispo Miguel Antonio Mejía y delegado al Congreso Bolivariano a reunirse en Caracas fue designado el doctor Adán Blanco Ledesma, Cronista de Ciudad Bolívar.
         El Congreso, además de aprobar su Estatuto General, autorizó a la Junta Directiva para iniciar por los medios a su alcance una revista trimestral dirigida a divulgar el pensamiento y obra del Libertador. Asimismo, los “Escritos del Libertador”, que ha resultado ser la más completa recopilación de su obra, de la cual se han publicado ya numerosos volúmenes.
El 3 de febrero de 1940, la Sociedad Bolivariana del Estado Bolívar adquirió por donación la Casa de los Gobernadores que convierte en su sede (Calle Amor Patrio) y se instala en ella bajo la Presidencia del Dr. Adán Blanco Ledezma, en acto transmitido por la Radio Bolívar. En esa ocasión se estrenó el Himno Bolivariano con letra y música de Sanseverino. Fue interpretado por los Boy Scouts, alumnos de la Escuela Francisco Antonio Zea y Nuestra Señora de la Nieves, el 15 de febrero, aniversario del Congreso de Angostura.
Con motivo del Bicentenario del Natalicio del Libertador (1983), fueron creadas la Fundación Rafael Urdaneta, con miras a recabar fondos para lograr la independencia económica de la Sociedad Bolivariana y la Fundación Bicentenario que preside el doctor Oswaldo D’ Sola, que se impuso como tarea principal la creación del Museo Histórico de Guayana, inaugurado en febrero de 2002 en la antigua casa, previamente restaurada,  de la sucesión Aristeguieta. Una extensión de este Museo también fue inaugurada con antelación en el Ecomuseo, Edificio Macagua II de Edelca, en Ciudad Guayana.
         Finalmente, la Fundación Urdaneta ha propiciado en escala nacional con la colaboración del Ministerio de Educación y Gobernaciones de Estado, las Sociedades Bolivarianas Estudiantiles que aquí en el Estado Bolívar está bajo el cuido de la División Académica, adscrita a la zona educativa, y coordinada por el Programa de Difusión Cultural
         La Sociedad Bolivariana del Estado Bolívar tuvo el 29 de abril de 1942, su segundo Presidente, Irma Huncal de Gruber y Presidentas honorarias doña Irma Felizola de Medina y Sara Monserratte de Mayer. Otros presidentes que pasaron por la Sociedad Bolivariana del Estado Bolívar fueron, José Gonzalo Salas, el General Betancourt Infante, para entonces Jefe del Estado Mayor de la V División de Selva, y la  profesora Carmen Padilla.
         Merece destacarse la actuación de Betancourt Infante, por cuyas gestiones el Consejo Municipal donó a la Sociedad Bolivariana, la Casa Wantzelius que comenzó a restaurar el Ministerio de Desarrollo Urbano, bajo la dirección de la extinta arquitecto Elisa Guedez.
         Pero una vez restaurada, el Gobierno Regional la destinó a la Dirección de Educación, Cultura y Deportes, por lo que el Ejecutivo está en deuda con la Sociedad Bolivariana, a la que debe compensar o retribuir con uno de esos otros inmuebles que se restauran en el Casco Histórico, para que le sirva de sede.
         En Ciudad Bolívar han tenido lugar vaiosCongresos de Sociedades Bolivarianas Estudiantiles y el Primer Congreso Sur Oriental, el cual tuvo lugar en el auditorio de la CVG del 21 al 25 de abril de 1998, y donde los delegados de cada estado, tanto a nivel básico como diversificado presentaron importantes ponencias. Este Congreso muy bien organizado y del cual fui jurado, estuvo presidido por Juan Carlos Marrero, del Colegio Moral y Luces de Ciudad Bolívar y quien dentro de la corriente bolivariana tiene nacionalmente un nombre, no sólo por sus trabajos y la forma como los expone, sino por su espíritu, disciplina y presencia de ánimo en todas las jornadas.
         No queremos concluir sin dar a conocer el Himno Bolivariano original del Estado Bolívar, sustituido nacionalmente por el actual, de los profesores Neri Carballo y Beatriz Lockhart, y que los estudiantes bolivarenses cantaron durante mucho tiempo:

HIMNO BOLIVARIANO
El faro alumbró el camino de la unión
Marchemos triunfantes con nuestro pabellón
Palabra sublime, soy bolivariano,
Y, presto a morir, batallemos con pasión.
La patria y la historia veneradas son
Juventud heroica y gloriosa
Dios bendiga nuestros ideales
Más unidos por fuerza y valor
Juventud, saluda a la Bandera

y al venerado Padre de la Patria.

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